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SIN CONCESIONES

Lo que hacía falta explicar

Fotografía
Por Pablo A. IglesiasTiempo de lectura4 min
Opinión28-01-2014

"Mientras yo sea presidente del Gobierno, ni se celebrará ese referéndum que algunos pretenden ni se fragmentará España". Estas palabras de Mariano Rajoy en Barcelona son un portazo al desafío independentista de Artur Mas pero también suenan a choque de trenes entre La Moncloa y la Generalitat. Sin embargo, no es así. Igual que dos no hablan si uno no quiere, dos no discuten si uno es comedido. Pero "ser prudente no está reñido con dejar las cosas claras" y eso es justo lo que quiso hacer Rajoy con su reciente visita a Cataluña. Merece la pena leer con calma el discurso del presidente español, que al fin alza la voz con determinación tras más de un año aplicando la estrategia arriolista de siempre para no agrandar más el problema. Rajoy dejó claro que "España es un bien indiviso" y que la independencia de una parte del país no puede depender de unos pocos ciudadanos. "Ningún español es propietario de la provincia que ocupa, como ningún vecino es propietario de las calles por las que transita. La autonomía no supone transferencia de la soberanía, no otorga la propiedad del territorio sino la responsabilidad de gobernarlo de acuerdo con la ley". Así rechazó la convocatoria de un referéndum de independencia en Cataluña y el argumento democrático de quienes apelan al supuesto derecho a decidir. "Votar es democrático, sí; la democracia no se entiende sin las urnas, sí; pero no bastan las urnas para que un acto sea democrático. ¿Qué es lo que falta? El respeto a la ley. La esencia de la democracia es el respeto a la ley", sentenció. "No le pido a nadie que le guste la Constitución porque no se hizo al gusto de nadie en particular. Lo que pido es respeto y coherencia hacia aquello que hemos acordado entre todos". A los olvidadizos les recordó que en 1978 "Cataluña votó a favor de la Constitución bastante por encima de la media española". Rajoy advirtió también de las fatales consecuencias que tendría la independencia para la comunidad autónoma. "Unidos somos capaces de llegar mucho más lejos de lo que llegaríamos por separado. Cuando nuestros esfuerzos se suman, los resultados se multiplican. Esto no es un juego de suma cero en el que lo que gana uno lo pierde el otro. No. Separados perdemos todos, juntos, todos ganamos". Y no olvidó las constantes mentiras de Artur Mas para disfrazar de maravilla lo que en realidad sería un desastre. "No se conocen los perjuicios. Diseñan un futuro idílico, en el que todo sale bien y los inconvenientes no aparecen ni siquiera en la letra pequeña. Es muy chocante. Cuando alguien habla en serio, expone las ventajas y las desventajas. ¿Habéis oído hablar aquí de alguna de estas últimas? No; es verdad. No se oye nada. Ni siquiera citan la evidencia de que Cataluña sería más pobre, que saldría de Europa sine die, del resto de organismos internacionales o del euro… Lo menos que cabría pedir a quienes plantean proyectos de ruptura de esta envergadura es que expliquen con sinceridad las consecuencias de los mismos. Cuando alguien está planteando a la gente una deriva que les obliga a renunciar a una parte de lo que ahora tienen, debe tener la honestidad de contar también los riesgos y el coste de esa renuncia". Rajoy aseguró ante cientos de catalanes que "lo que necesitáis las gentes de esta tierra no es agitar banderas, ni disputar entre vosotros, sino trabajar unidos para combatir el paro, poner las cuentas en orden, recuperar la confianza de los inversores, asegurar el bienestar, y garantizar a todos un futuro que merezca la pena vivir". Explicó que "la Seguridad Social, como consecuencia de la crisis, hoy es deficitaria en Cataluña pero los pensionistas no lo sufren" porque el Estado garantiza el principio de solidaridad entre regiones. "Los créditos bancarios son muy superiores al nivel de depósitos, es decir, los ahorradores de otros lugares de España están ayudando al crédito que se concede en Cataluña. El Fondo de liquidez autonómica, que disfrutan algunas comunidades autónomas que no pueden acceder a los mercados o los planes de pago a proveedores que han permitido a tantos y tantos empresarios cobrar sus deudas, también son ejemplo de esa solidaridad de ida y vuelta". "De lo que se trata es de la simple aplicación de un principio constitucional: la solidaridad con todos". Fue en este contexto y previa exposición de estos argumentos cuando Rajoy soltó lo que tenía que haber explicado hace mucho tiempo en Barcelona: "Mientras yo sea presidente, no se celebrará ningún referéndum ilegal. Mientras yo sea presidente, no se producirá ninguna fractura en España. Mientras yo sea presidente, no consentiré que ningún español que viva en Cataluña se vea privado de su derecho a ser español y europeo. No quiero que los catalanes dejen de ser españoles ni que nadie pase a ser un extranjero en su propio país. No quiero que nadie niegue a los españoles a Dalí ni que a los catalanes se les expolie a Goya. No quiero porque eso no sería justo para nadie, porque no es justo privar a nadie de lo que es suyo".