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ANÁLISIS DE ESPAÑA

Lo que se perdió en Buenos Aires

Fotografía
Por Alejandro RequeijoTiempo de lectura2 min
España09-09-2013

A Madrid no le hacen falta unos Juegos Olímpicos para llenar sus hoteles en verano. Afortunadamente la capital de España, como el resto del país, tiene alicientes permanentes de sobra que van mucho más allá de 20 días de competición. No me fío tampoco del mantra oficial. No creo que fuese a suponer un impulso a la economía tan importante como se decía. Al menos en lo que pueda notar el ciudadano medio. Basta echar un vistazo a algunos de los personajes sin ninguna relación con el deporte que fueron de gañote a Buenos Aires para atisbar quién iba a hacer dinero con esto. Dinero de verdad. Los presuntos miles de puestos de trabajo serían algo más estacional que una solución duradera a largo plazo. Madrid tampoco es una ciudad pendiente de transformación como la Río de Janeiro de hoy o la Barcelona de los ochenta. En ese sentido se situaba más en el escalafón de Londres, donde se ha comprobado que los Juegos no supusieron grandes cambios. Por mucho que desde el discurso oficial se insistiese también en la importancia de generar confianza a nivel país, realmente la oportunidad perdida no ha sido de cara al exterior, sino de puertas para dentro. Más que inversiones puntuales, ya sean unos Juegos Olímpicos o Eurovegas, España lo que necesitaba era un proyecto común ilusionante con el que sacudirse este neonoventaychismo en el que se encuentra instalada. Arrancarse complejos. Un revulsivo emocional que cohesionase a todo un país en torno a una empresa por la que se sentirse orgullosos. Repetir Barcelona 92. Y el deporte ofrecía para ello una oportunidad inigualable. Una ocasión de aunar esfuerzos en la organización eficaz un evento como este. De España para todo el mundo. Sabemos hacerlo. Es cierto que esta ocasión había generado menos entusiasmo que las anteriores. Pero también es verdad que a medida que se acercaba el día se había vuelto a generar ese clima parecido al de Eurocopas y Mundiales. Otra vez el deporte.  Gasol dijo en la presentación que la mayor ilusión en su vida no ha sido ganar la NBA, sino representar a su país en unos Juegos Olímpicos. Habla un tío de Sant Boi. Ese sentimiento sano, deportivo, mucho más valioso que los millones del PIB, es lo que se dejó España en Buenos Aires. Y buscar razones como el dopaje, la crisis o la entonación de Ana Botella en su discurso sería tan inútil como decir que la culpa del último puesto de España en Eurovisión la tuvo el estribillo. Este tipo de cosas se mueven por otros parámetros e intereses que seguramente poco tengan que ver con el Olimpismo. Queda asumir la derrota, pensar que España estaba y está preparada y esperar a la próxima oportunidad. Leo que Barcelona piensa presentar una candidatura conjunta con Pirineos para los Juegos Olímpicos de invierno. Ojalá tenga más suerte que Madrid y lo consiga. Ánimo.