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CATALUÑA

Diplocat y la búsqueda del soberanismo en el exterior

Por Aída Menéndez CuestaTiempo de lectura2 min
España30-04-2013

La Generalitat ha comenzado a distribuir un documento en el que se aboga por el soberanismo catalanista, explicando las razones por las que defienden la independencia de la comunidad frente a la unidad nacional. En el documento emitido a las entidades que colaboran con Diplocat, se argumenta al público anglosajón los elementos fiscales, culturales y sociales que llevan a Cataluña a la independencia, en un contexto que han tildando de “caótico”.

El argumentario comienza con la siguiente declaración: “Muchos catalanes ya no reconocen a España como el país tolerante e inclusivo que deseaban que se construyera después de Franco”. Aseguran que tanto las actuales instituciones del Estado como los diferentes partidos políticos no actúan de forma democrática con el pueblo catalán por lo que deben defender el “derecho a decidir”. El documento, presentado en Febrero como modelo de “diplomacia amateur”, se basa en el erróneo sistema territorial de España, advirtiendo que la descentralización y la mala organización que presenta el país afecta, de manera directa y negativamente, a Cataluña. Por ello, aseguran que “Los fallos e ineficiencias del sistema están siendo utilizadas por el Gobierno español para justificar la recentralización, pero de hecho la decisión de hacer inefectiva la descentralización fue tomada hace ya años”. Un argumento que está presente en el planteamiento ideológico tanto de Convergència i Unió como de Esquerra Republicana. Diplocat, a su vez, denuncia que la deuda de la Generalitat es culpa del déficit fiscal, es decir, acusa de desigualdad de trato con respecto a otras comunidades en detrimento de Cataluña. El documento sostiene que “Cataluña, uno de los motores económicos de Europa, esta altamente endeudada y sufre para pagar sus servicios públicos básicos”. En cuanto a los elementos culturales y educativos, el documento señala que tanto la izquierda como la derecha tratan de “españolizar” a los alumnos catalanes, atacando con argumentos incendiarios cuyo único fin es el éxito de las elecciones. Asimismo, han decidido que España no quiere ser una “sociedad multicultural”, evitando la riqueza cultural y catalogando a Cataluña como “una amenaza a la unidad nacional”. Diplocat, además, mantiene que dichos partidos se han “adueñado” de la Constitución, y que la utilizan en un solo sentido “utilizando la Constitución para imponer restricciones a una minoría particular han minado el consenso sobre el que se edificó la Carta Magna”. Aseguran que el federalismo no es la vía de negociación con Cataluña, pues “el Gobierno español ya ha dicho que esto es inaceptable, y muchos catalanes creen que no se puede negociar con España porque España no quiere hacerlo”. Finalmente, y con respecto al tema lingüístico, aseveran que la inmersión lingüística en catalán es una realidad y que ya es “bilingüe”, a pesar de las distintas sentencias judiciales que recaen sobre este asunto así como el gran número de quejas emitidas por los padres. Sin embargo, y a pese al empeño que pone el documento en afirmar que existe un 66% de la población catalana que desea la independencia, la realidad es distinta pues obvian tanto el número de catalanes que desean seguir siendo españoles como el porcentaje de los españoles que consideran a su país una nación, incluyendo Cataluña en el conglomerado.