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MEDIO AMBIENTE

España se queda poco a poco sin humedales

Por Lucía E. GonzálezTiempo de lectura2 min
Sociedad02-02-2006

Treinta y cinco años después de la firma de la Convención sobre los Humedales en la ciudad iraní de Ramsar el 2 de febrero de 1971, este año muchos los países se disponen a reconocer los humedales como una herramienta clave para aliviar la pobreza. Su importancia para la población, como fuente de vida y sustento, es incalculable.

El 2 de febrero de 1971 tenía lugar en la ciudad iraní de Ramsar la firma de un convenio internacional sobre humedales. Entonces, como logros de aquel sello, se establecía una lista de humedales de importancia a nivel mundial. Un directorio que, hoy día, cuenta ya con 1.011 humedales de 117 países repartidos por todo el mundo y con una superficie superior a los 720.000 kilómetros cuadrados. Por ello, un año más se ha celebrado el 2 de febrero el Día mundial de los Humedales. Ahora bien, el desconocimiento de los valores y beneficios de estos parajes constituye uno de los principales problemas que atentan contra su conservación en todo el mundo. Aguas de régimen natural o artificial, permanentes o temporales, estancadas o corrientes, dulces, salobres o saladas, extensiones de agua marina, incluso estanques para la acuicultura, salinas para la explotación de sal, áreas de excavación y hasta los reservorios de agua para irrigación o consumo humano, conforman la gran variedad de humedales que quedaba ya reflejada en 1971. Los humedales son lugares de cría de centenares de aves migratorias y albergan comunidades de plantas y microorganismos exclusivos. Sin embargo, su importancia ecológica, hídrica, así como los beneficios que generan como fuente de recursos y energía, retención de sedimentos y protección, transporte o, en último caso, recreación y turismo, no es reconocida por todos. España tampoco queda fuera en esto. A pesar de haberse adherido al Convenio de Ramsar en 1982, y de haber, además, incorporado a la lista internacional, desde entonces, 38 zonas húmedas con parques nacionales como Doñana y Tablas de Daimiel o lagunas como Villafáfila y Gallocanta, diversos grupos ecologistas denuncian su descuido y la consecuente pérdida progresiva que conlleva. En los últimos 50 años han desaparecido en España más del 60 por ciento de los humedales, en parte debido a la creencia de que eran zonas sanitariamente peligrosas, reñidas con las actividades agrícolas y presionadas por programas de desarrollo y altos niveles de contaminación. En cualquier caso, la calificación de espacios protegidos en muchos casos no ha servido para su protección real y siguen siendo objeto de multitud de atentados de todo tipo, desde incendios a vertidos de diversa índole, algunos tan graves como el ocurrido en el entorno de Doñana.