Esta web contiene cookies. Al navegar acepta su uso conforme a la legislación vigente Más Información
Sorry, your browser does not support inline SVG

JUAN PABLO II EN ESPAÑA

El Papa insta a los jóvenes a responder “al odio con el poder fascinante del amor”

Fotografía
Por Álvaro AbellánTiempo de lectura3 min
Sociedad03-05-2003

“¡Os saludo con cariño, jóvenes de Madrid y de España, y os abrazo a cada uno de vosotros!”. Eran las primeras palabras de Su Santidad Juan Pablo II en su encuentro con la juventud el pasado sábado, en Cuatro Vientos. Los jóvenes contestaron al instante, tónica constante en el acto: “Juan Pablo II, te quiere todo el mundo”.

Entonces eran las 19.00 horas y el sol empezaba a caer, transformando los colores y recortando las siluetas de quienes estaban en el escenario. Antes de eso, y desde las 8.00, miles de jóvenes se concentraban y preparaban su espíritu para la visita del Pontífice más carismático con los jóvenes. Desde las 12.00, cuando el repique de campañas indicó el arranque del acto, cada hora estuvo dedicada a un motivo central desarrollado mediante testimonios, oración y música cristiana. La última actuación antes de la llegada del Papa, la de Marta Botía, ex integrante del grupo Ella baila sola. “Nunca me ha saludado tanta gente”, gritaba desde el escenario. “Yo también estoy emocionada y deseando que llegue el Papa”. Pronto lo haría. Las cámaras mostraban cómo miles de personas esperaban junto a puentes y carreteras para saludar al Papa, como si de una etapa final del Tour de Francia se tratara. Lo mismo ocurrió en Cuatro Vientos. Luego desapareció tras el escenario y reapareció sobre él. Tras la interpretación de Color Esperanza por Diego Torres, retumbaron las primeras palabras del Pontífice en el eco artificial de los altavoces repartidos por toda la base aérea. Más de 900.000 personas, según autoridades militares, escuchaban en absoluto silencio, aunque aprovechaban las pausas del Pontífice para contestarle o vitorearle. SOIS LA ESPERANZA Juan Pablo II recordó las palabras que pronunció en su primera visita a España, en 1982: “Vosotros sois la esperanza de la Iglesia y de la sociedad”. Su mensaje central fue “Id a Jesús por María”, es decir: “Meditar los misterios del Rosario”, porque “en el Rosario aprendemos de la Virgen María a contemplar la belleza del rostro de Cristo y a experimentar la profundidad de su amor”. Juan Pablo II concluyó su saludo para escuchar nuevos testimonios, pero, sin defraudar a quienes escribieron en una pancarta “Queremos caña”, pronto inició su discurso junto a la Cruz de los jóvenes, emblema que acompaña al Papa a sus Encuentros con los jóvenes desde 1984. El Pontífice recordó su preocupación por la paz, denunció la violencia y el terrorismo, previno de toda “forma de nacionalismo exasperado, de racismo y de intolerancia” y explicó las causas de todos esos males: “¿De qué es capaz la humanidad sin interioridad? Lamentablemente, conocemos muy bien la respuesta”. De ahí su llamada a la contemplación. Pero también a la acción: “La paz es un don de lo Alto que debemos construir entre todos mediante una profunda conversión interior. Hoy quiero comprometeros a ser artífices de la paz. Responded a la violencia ciega y al odio inhumano con el poder fascinante del amor. Venced la enemistad con la fuerza del perdón. Testimoniad con vuestra vida que las ideas no se imponen, sino que se proponen”. Como ejemplo de estos valores, citó a la Virgen y a los “cinco nuevos santos” que serían canonizados al día siguiente. BROMAS Tuvo tiempo de bromear con los jóvenes sobre su edad y sobre la duración del acto, en “un diálogo entre el Pontífice y un millón de personas” -según una devota allí presente- que, a priori, hubiera parecido imposible. “Para concluir -tuvo que repetirlo tres veces, cada vez con más energía y entre sonrisas, pues los jóvenes le interrumpían: “No te vayas, no te vayas”- quiero invocar a María”. Se retiró tras la oración a la Virgen el Ave María interpretado por Niña Pastori. Los jóvenes gritaban: “Tú eres joven” y “Ésta es la juventud del Papa”.