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ANÁLISIS DE SOCIEDAD

Los suspensos de septiembre

Fotografía

Por Almudena Hernández Tiempo de lectura2 min
Sociedad13-09-2017

Se supone que no hay que legislar en caliente, pero mientras se nos enfría el cadáver de la educación, se suceden las leyes educativas como los gobiernos y los españoles seguimos dando la nota en las evaluaciones.

Con septiembre vuelve el cole y con ambos la cuestión de la educación como asignatura pendiente. Pero ¿qué es educación? Acumular conocimientos y habilidades o construir hombres y mujeres cabales, maduros y con principios.

Los niños niños son, a pesar de pertenecer a la generación de los nativos digitales, las madres helicóptero y los grupos de whatsapp y el estrés de las actividades extraescolares. Y la educación lo es de todos y en todos los ámbitos: desde la profesionalidad de la profe de turno hasta la famosa tribu.

A los niños los educan también la tele, las tecnologías y las compañías (hace pocos días presencié la triste escena de varios adolescentes sentados en el suelo en silencio sin despegar su mirada de los móviles), pero también deben hacerlo esos padres que se quejan del precio de los libros y no de lo que vale ese maldito móvil de última generación que le comprarán al menor; esos que no son capaces de guardar silencio ni llegar puntuales en la reunión del colegio o esos que no atinan a entender las indicaciones de una circular que es cristalina.

Con ese panorama no es de extrañar que personas responsables se quieran dedicar a educar a nuestros hijos. Que tiren la toalla de su incierta carrera profesional y miren a sus retoños con otra perspectiva. Porque, según están las cosas, la llave del futuro para que estos niños sean hombres y mujeres cabales, maduros y con principios, la tiene el maestro de escuela. Para bien y para mal. Por eso hay que legislar en caliente, pero con normas que no sólo se apliquen al mundo educativo, sino que den un repaso estructural a esta sociedad que sigue acumulando suspensos cada septiembre.

Fotografía de Almudena Hernández