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El Redcuadro

A Iván Redondo le salió redondo

Fotografía

Por Antonio BurgosTiempo de lectura3 min
Opinión11-06-2018

Como el otro era de Ronda y se llamaba Cayetano, este es de San Sebastián y se llama Iván. Que rima. Y tiene un apellido como predestinado a que todo lo salga como su mismo nombre indica: Redondo. Me interesa más que ese ministro de Cultura encargado del Deporte a quien no le gusta el deporte y responsable de los Toros, pero que dice: "No me gusta ver el sufrimiento mezclado con aplausos". Punto en el cual, oído ese Màxim Huerta al que han hecho ministro mediático como podían haber puesto a Jorge Javier Vázquez, que tiene más audiencia, igual que antes los aficionados pedíamos que las competencias de la Fiesta Nacional pasaran al Ministerio de Cultura, ahora vamos a tener que solicitar urgentemente que por favor, que se las lleven de ese departamento, por aquello del animalismo de su titular, que es como si hubieran puesto de ministra de Defensa a una señora antimilitarista.

Así que ni el de los toros que si lo dejan los prohibe; ni el astronauta español, astronauta valiente, el orgullo del sol es en tu cápsula verte; ni la vicepresidenta que ha llevado el lenguaje igualitario al máximo de la estupidez con lo de "Consejo de Ministras y Ministros". Lo que más me interesa en este momento como símbolo de la nueva situación de España es este personaje que es como el anti-Arriola del PSOE: Iván Redondo, asesor personal de Sánchez desde que gracias a sus consejos y conocimientos le ganó las primarias del partido a Susana Díaz, de quien dependía el empleo de media Andalucía currelante, mientras que el actual presidente, nacido de la moción de censura como Venus entre las olas, no tenía colocado absolutamente a nadie.

Con Iván Redondo hago la prueba del 9 o del algodón de la absoluta inutilidad del PP en materia de comunicación, que le ha acabado llevando a la ruina. El partido de la mayoría absoluta más desperdiciada de España, que no es otro que el del desahuciado Rajoy, tuvo a Iván Redondo a su servicio. Gracias al asesoramiento de este licenciado en Humanidades y Comunicación por la Universidad de Deusto, el PP logró algo tan difícil como que Monago ganase las elecciones en la Extremadura socialista de Rodríguez Ibarra o el más difícil todavía de que Xavier García Albiol llegara a alcalde de Badalona, en Cataluña; sí, he dicho en Cataluña. Y tras estos dos redondos éxitos de Redondo con el PP, ¿que hizo el partido con él? ¿Llevárselo a la calle Génova con un puestazo y mandar a su casa al funesto Arriola, al que, de tanto aconsejarle que no se moviera ni hiciera nada, ni se pringase, ha conseguido que Rajoy acabe como en un verso de ese García Lorca al que ahora quieren darle el Nobel a título póstumo: "Y se murió de perfil"? A Rajoy, que se pasó de perfil toda una desaprovechada mayoría absoluta, sin derogar la Ley de la Memoria Histórica por ejemplo, podía Iván Redondo haberlo perpetuado en el poder. Más difícil era hacer presidente del Gobierno al que peores resultados sacó en toda la historia del PSOE en la democracia y ahí tienen a Sánchez. Que en vez de echar a Iván Redondo por tal mérito, como hizo el PP con él tras lo de Extremadura y Badalona, lo ha hecho director del gabinete del presidente del Gobierno. O sea, que asesorado por Iván Redondo (y no por el aciago Arriola como Rajoy), Sánchez puede durar en La Moncloa más que un martillo en manteca.

Ahora hemos sabido que aparte de la derrota de Susana Díaz en las primarias, Iván Redondo ha sido el autor de la idea de la moción de censura, y para mí que hasta fue quien eligió el momento exacto en que el toro estaba cuadrado para meterle la estocada de la sentencia de la Gürtel. Y ha sido el que ha diseñado los perfiles de los nuevos ministros de este gabinete al que no le falta un perejil de señoras y señores, ya digo, sólo echo en falta a Jorge Javier Vázquez. Ah, y a Nadal como ministro de Deportes, que hubiera sido ya el acabóse.

Fotografía de Antonio Burgos

Antonio Burgos

Columnista del diario ABC

Andaluz, sevillano y del Betis

** Este artículo está publicado en el periódico ABC y posteriormente recogido de AntonioBurgos.com por gentileza del autor