CREAR EN UNO MISMO

¿Qué es una persona atenta?

Del 14 al 20 de mayo de 2012
Imprimir este artículoImprimir Enviar este artículoEnviar Comentar este artículoComentar 2007

El primer requisito para vivir creativamente es saber pensar. El primer requisito para pensar adecuadamente es saber atender. Decía Jaime Balmes que la atención es “la aplicación de la mente a un objeto” y que la mayor parte de nuestros errores no vienen de una inteligencia débil, sino de la falta de atención.

Sin atención, nuestro conocimiento (con el que luego medimos la realidad; al que acudimos para tomar nuestras decisiones) se torna ligero, superficial, inexacto o totalmente equivocado. La falta de atención acumula en nuestra mente cientos de cosas inexactas que, lejos de ordenarse y ayudarse mutuamente, se mezclan, funden, confunden, borran y embrollan entre unas y otras. Una atención deficiente genera un conocimiento y una memoria deficientes. Una memoria y un saber deficientes ofrecen elecciones y decisiones siempre precarias e inseguras, posiblemente imprudentes.

Nicholas Carr, en su libro Superficiales: ¿Qué está haciendo Internet con nuestras mentes?, considera que las nuevas tecnologías nos seducen y esclavizan. Nos dan una falsa sensación de cultura al emborracharnos de información, pero mantienen nuestro pensamiento en la dispersión y la superficialidad, anulan nuestra capacidad de profundizar, de permanecer solitarios y concentrados durante largo tiempo en una tarea.

El análisis de Carr, grosso modo, me parece oportuno y adecuado. Sin embargo, creo que confunde la atención con la gimnasia intelectual, y en eso debo distanciarme de él. La atención no exige fatiga, fijeza, intensidad, abstracción, continuidad, aislamiento… No necesariamente es trabajosa, salvo cuando la mente deba ocuparse en algo trabajoso. Precisamente esa idea de la atención como algo arduo y difícil, monotemático y dilatadísimo en el tiempo, ha desprestigiado su hermoso y sencillo sentido.

Lo contrario de la atención no es la aplicación de nuestra mente a varios objetos (eso sería algo así como atender a varias cosas; tarea que se nos puede dar bastante bien); lo contrario de la atención es la falta de reposo, el no dejar descansar la mente en el objeto u objetos contemplados.

La atención es una aplicación suave y reposada, que nos permite fluir con la realidad a la que atendemos. La verdadera atención (no el estar reconcentrados en nuestros propios pensamientos, que eso es otra cosa) nos permite pasar sin esfuerzo de unas tareas a otras. El recreo y el esparcimiento, el ocio, nos exigen máxima atención, nos mantienen totalmente atentos.

Es una falsedad de consecuencias terribles pensar que nuestra mente descansa en el “no pensar”. No pensar no es descanso para la mente, sino pesadilla. Nuestra mente descansa no cuando deja de pensar, sino cuando deja de pensar en cosas trabajosas y se ocupa en otras sencillas. En lo sencillo puede “descansar la atención”: pasear entre la naturaleza y fijar la mirada en las estrellas, contemplar un cuadro o una foto, escuchar y sentir nuestro propio cuerpo… Así (y no precisamente con una peli de acción) descansa la atención en lo sencillo, y descansa también nuestra mente y nuestra alma.

Formar la atención –bien entendida- multiplica las fuerzas y capacidades personales. Nos permite vivir con mayor intensidad; atesorar más y mejores ideas, que percibimos con claridad y exactitud; recordamos todo con más facilidad; ordenamos mejor nuestra memoria. No hay lectura, conversación, espectáculo o realidad alguna que no nos aproveche si sabemos atenderla.

Quizá se vea mejor qué significa estar atentos si pasamos del mundo de la inteligencia a la vida social, donde el término conserva su sentido original: una persona atenta es una persona educada, que está pendiente de los demás; y todos reconocemos en la desatención -propia de esa persona que está o bien a lo suyo; o bien a nada de nada- una terrible falta de educación.

Entrenar nuestra capacidad de atención es la primera condición para una vida interior y social altamente creativa.


Álvaro Abellán

Doctor en Humanidades y CC. Sociales

Profesor en la UFV

DialogicalCreativity

Plumilla, fotero, coach


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