S&P: una de cal y otra de arena

15-06-2013
Imprimir este artículoImprimir Enviar este artículoEnviar Comentar este artículoComentar

La agencia Standard & Poor’s ha decidido dar una de arena y otra de cal en un anuncio realizado el viernes 14 a primera hora. La controvertida entidad hizo público que confirmaba el rating de España hasta la próxima revisión, con lo que el Gobierno puede respirar: nos mantenemos en el alambre, pero seguimos dentro del grado de inversión, con una nota de BBB-.

S&P fue la primera en iniciar el punto final del noviazgo entre España y los mercados financieros internacionales. Ocurrió a finales de enero de 2009, cuando S&P dio un paso al frente y le retiró a nuestro país la famosa triple A, la máxima nota de solvencia financiera. La reacción del Gobierno fue entonces de estupor y pataleta: “No lo entendemos, nos tienen manía”, llegó a decirme un portavoz del Ministerio de Economía. Lo cierto es que España iba a empeorar mucho a partir de ese momento y sigue haciéndolo en muchos aspectos, aunque S&P ve atisbos de luz, igual que el presidente del Gobierno.

Entre los logros que destaca la agencia está el hecho “muy importante” de que la mejora de la competitividad (los costes laborales unitarios han descendido un 10% desde 2008) “ya no está teniendo lugar fundamentalmente vía destrucción de empleo”. Otro de los puntos fuertes de la economía española es el viraje hacia el negocio exportador, que está demostrando una enorme pujanza. “Afortunadamente, la economía española se está recalibrando”, afirman desde Standard & Poor’s que, contrariamente a lo que cabría imaginar, califica a España de “economía próspera y diversificada”. La agencia celebra también los anuncios del Gobierno sobre la reforma de las pensiones y la puesta en marcha de una “agenda reformista completa en materia fiscal, financiera y estructural”. Para terminar de echar un capote al atribulado Ejecutivo, S&P da por hecho que España cumplirá los nuevos objetivos de déficit para 2013 y 2014: 6,5% del PIB y 5,8% respectivamente. S&P espera que España crezca el año que viene, un modesto 0,6% del PIB. Hasta ahí, la de cal.

La de arena viene por las dudas que los chicos de Standard & Poor’s tienen sobre el ímpetu reformista del Gobierno a medida que se acerquen las elecciones generales de 2015. La agencia mira con buenos ojos la labor del Ejecutivo, pero no es tan ingenua como ponerse una venda ante la profundidad de la crisis: “El desempleo permanecerá muy elevado, por encima del 26%, mientras no haya una recuperación económica sostenida. Lo que es más, creemos que el creciente desempleo estructural y las tendencias desfavorables de la inversión, compuestas por los cambios demográficos y el envejecimiento de la población, están socavando el potencial de crecimiento de la economía a medio plazo”. Adicionalmente, S&P pone negro sobre blanco la realidad del tejido económico: las pymes (prácticamente el 99% de las empresas españolas) tienen graves problemas para financiarse y son altamente dependientes del crédito bancario, lo que compromete la capacidad de invertir y de crecimiento futuro. De resultas de todo, el consumo doméstico seguirá hundido y la solución de las exportaciones se ve amenaza por el cerrojazo crediticio. Conclusión: S&P no le quita el sesgo negativo al rating de España, que sigue bajo la amenaza de perder el grado de inversión.

Para terminar, vamos a explicar brevemente en qué consiste todo esto del rating. El rating es un certificado del grado de solvencia de una entidad determinada, en este caso estamos hablando del grado de solvencia del reino de España como emisor de deuda. Es decir, lo que dice el rating es si España está en condiciones o no de devolverte el dinero que le prestes. Estas notas se organizan por letras de la A a la D. Cada letra se compone de tres escalones generales, organizados de más a menos solvencia. Para identificarlos, la nota más alta está compuesta de la misma letra repetida tres veces, la siguiente se compone de dos y la última es la letra sola. Asimismo, a partir de la AA, cada uno de estos escalones tiene otros tres: con signo positivo, sin ningún signo y con signo negativo. Se considera que la solvencia del emisor está garantizada hasta el último escalón de la nota triple B (o sea la BBB- que tiene España). Por debajo de eso, empieza lo que en inglés se llama “inversión especulativa o de alto rendimiento (porque se exige al emisor que pague un interés muy alto a cambio de prestarle dinero)”. En España, como nos gusta el tremendismo, lo llamamos directamente bono basura. Sin embargo, deben saber que un rating BB (o sea, lo que aquí ya tildaríamos de basura) tiene una probabilidad de impago inferior al 2% y que ni siquiera una triple A tiene la solvencia garantizada (extremo éste que lamentablemente algunos inversores han podido comprobar en carne propia), ya que al fin y al cabo se trata de modelos. Una última advertencia, los expertos consideran que el grado de predictibilidad empieza a fallar a partir de los tres años y que lo máximo que se puede considerar razonable es una previsión a cinco años vista, más allá de ese plazo entran en juego demasiados imponderables. Pues bien, cuando hablamos de la BBB- de España, siempre nos estamos poniendo en un largo plazo, cuando en realidad nadie sabe qué puede suceder.

Fernando Martínez Badás

Licenciado en Periodismo

Máster en Periodismo de El País

Postgrado en Información Económica

Desde 2001, atento a lo que se cuece en los Mercados Financieros



MIS ÚLTIMOS POSTS:
  • Camino de espinas para Rajoy 06-11-2013
  • 'Patria Ibex' 28-10-2013
  • 1-A, El Día D para Rajoy 31-07-2013
  • Bárcenas y la Bolsa (II) 15-07-2013
  • Una tormenta en un bol 06-07-2013
    Síguenos en Facebook y Twitter
    © 1997-2026 AGD y LaSemana.es
    ¿Quiénes somos? | Contratar publicidad