Reinventar y repensar el periodismo

17-05-2012
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En tiempos de crisis toca reinventarse. Y esto aplicable a todos los ámbitos de nuestra vida bien sea como forma de buscar trabajo, en nuestra empresa para conseguir mejorar o como método para llegar a final de mes. En este sentido, el periodista tiene una triple labor: superar la crisis económica (los recortes, las redacciones con pocos “plumillas”, pero inundadas de becarios, el cierre de medios, etc.), vencer la crisis en su profesión (el intrusismo laboral, la manipulación, la imposición de la ideología por parte de las cabeceras, la agenda marcada por los gabinetes, etc.) y encontrar su hueco en el amplio abanico de soportes y de contenidos.

En relación a esto último, desde los manuscritos, las primeras gacetas o la creación de la imprenta hasta nuestros días, el periodista ha tenido que modificar su modo de trabajar. Actualmente es más fácil obtener información, lanzarla al exterior, llegar a las fuentes y es más rápido tener una foto de calidad de lo que está sucediendo.

Sin embargo, es también más sencillo que cualquiera pueda publicar, que haya una sobresaturación de información, que esta rapidez provoque un periodismo poco riguroso y que el ciudadano se convierta en periodista en lugar de que el periodista se convierta en ciudadano. Saber beneficiarse de las ventajas de las nuevas tecnologías y luchar contra los posibles peligros es uno de los trabajos diarios del periodista y es ahí donde entra en juego su creatividad.

Es la era de las redes sociales, de los blogs, de los periódicos digitales, de los ebooks, de la TDT, de la televisión y la radio a la carta y de los smartphones. Los hábitos en los ciudadanos cambian y los medios tienen que cambiar prácticamente a la misma velocidad. Sin embargo, esto no tiene por qué suponer la desaparición de algún medio siempre y cuando cada uno encuentre su lugar y logre adaptarse a los tiempos.

Por eso, reinvertarse es dar una vuelta de tuerca y lograr diferenciarse. Así lo ha hecho Orbyt, un periódico “en papel” on-line, que no es elmundo.es, sino que es un soporte diferente para un contenido distinto, más profundo, analítico, con más reportajes y entrevistas, presentado de otra manera…

Y así lo ha hecho también The Huffington Post, que nació hace siete años como blog político y que se ha convertido en un diario digital de referencia que combina información, opinión y enlaces a noticias interesantes de otros medios. Rompió desde el principio con el modelo tradicional, se la jugó y apostó por algo distinto. Gracias a ello, actualmente consigue 43 millones de visitas al mes, tiene una red de más de 20.000 blogueros y recibe cinco millones de comentarios mensuales.

Debido a su éxito, en 2011, AOL lo compró por 315 millones de dólares y ya se han creado delegaciones en Reino Unido, Canadá y Francia. La próxima apertura será este mes de junio en España de la mano de El País. La periodista Montserrat Domínguez capitaneará este nuevo desafío en el que tienen puestas muchas esperanzas porque casi un milagro es lo que necesita Prisa para recuperar unas pérdidas que superan los ocho millones de euros.

The Huffington Post nació de la nada cuando alguien decidió ponerlo en marcha. A veces sólo hace falta eso. Querer salir del cascarón y estar dispuesto a aprovechar los medios que existen a nuestro alrededor. Apostar, pensar y repensar, profundizar, crear, arriesgar, innovar… el periodista necesita cierta dosis de locura –sin abandonar el sentido común- para sobrevivir, pero sobre todo, para superarse y crecer profesionalmente.

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