El falso juego democrático desde las redes sociales

14-05-2012
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Impresiona lo peligroso que se pueden volver las redes sociales a quienes hacen uso de estas. Hace dos semanas, a través de Youtube, un grupo de jóvenes publicaron un vídeo lamado ¨Caracas: Ciudad de despedidas¨, tratando de reflejar sus impresiones sobre lo que significa esta ciudad latinoamericana por ellos y los motivos de salir o no de ella. Este vídeo generó una vorágine de insultos y respuestas in-tolerantes por parte de los responsables del gobierno de Chávez y quienes son afectos a él, como resultado de los ¨orígenes¨ sociales de los creadores y por su no deseo de reflejar otros puntos de vistas en este vídeo.

Ahora acabamos de ver como el expresidente de Colombia, Alvaro Uribe, ha perdido los papeles llamando, desde Twitter, ¨asesino y dictador¨ a Chávez, en un momento en que nadie se lo esperaba.

Mientras unos responden con falso sentido democrático ante acciones espontáneas de ciudadanos contrarios a como estos piensan, otros se ven presos de sus propios demonios y emplean las redes sociales como un mecanismo para exponer sus visceralidades hacia otros, sin detenerse en pensar en la investidura o relevancia social que estos tienen dentro o fuera de un país.
Pese a todas las ventajas que pueden brindar las redes sociales, a favor de la transmisión de información entre personas-instituciones, los casos expuestos son solo dos ejemplos de los nocivos efectos que puede traer consigo estos recursos, si se piensan fuera del sistema social de quienes hacen uso de estos recursos.

Si hablar de democracia resulta una entelequia o un proyecto ¨idealmente¨ imperfecto de equilibrio entre los derechos y deberes de los ciudadanos y las instituciones dispuestas en una sociedad, hablar de e-democracia parece quizás más lejano y difícil de comprender aun. Más cuando muchos aun no aplican o no creen a plenitud los ideales que este concepto trae consigo y su aplicación en los escenarios digitales.

El problema no radica en las redes sociales sino en quienes la usan. La reacción del gobierno en Venezuela, ante la publicación del vídeo mencionado al comienzo, fue desproporcional en todos los sentidos, confundiendo la ¨chulería y los insultos¨ con una reacción democrática y soberana, por ejemplo. Se les puede criticar del enfoque empleado por los jóvenes responsables de este vídeo, pero no se les puede quitar su derecho a expresar sus posiciones, más cuando no confundieron la opinión personal de un grupo de jóvenes, con un mensaje de un determinado partido.

En el caso del expresidente colombiano Uribe, ratifico mi posición al creer que ¨perdió los papeles¨ y debería hacer un uso más racional (no afectivo) de las redes sociales, porque no se puede usar estas como la megafonía de un mercado para vociferar las intolerancias que en una sociedad democrática suelen ser consideradas contrarias a esta. Sobre todo, si eres una figura pública y los ¨momentos de pasión¨ pueden traerte consigo una pérdida de legitimidad a los aportes que como expresidente pudieses brindar dentro de un país, región o en el mundo.

Elías Said

Doctor en Periodismo por la UCM

Profesor universitario y experto en Comunicación

Investigador, consultor y SMAC con más de 10 años de experiencia profesional


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