Los políticos también son humanos y están de vacaciones. Basta con pasear estos días por delante del Congreso de los Diputados para darse cuenta de que el Parlamento lleva días cerrado porque sus señorías están descansando en la playa, haciendo un crucero por el mar Adriático o en un viaje exótico por un lejano continente.
Sólo hay dos políticos empeñados en trabajar este mes de agosto: los socialistas Tomás Gómez y Trinidad Jiménez. Su lucha por las primarias para ser candidato a la Comunidad de Madrid les tiene inmerso en una pelea interna diaria para convencer a los afiliados. Zapatero quiere que Jiménez dispute la Presidencia del gobierno regional a Esperanza Aguirre a pesar de que hace tres años encargó ese reto al propio Gómez.
Ahora, el líder del Partido Socialista de Madrid parece sentirse traicionado por su líder y, quizá por eso, le pone contra las cuerdas con argumentos de lo más sólidos. Zapatero sostiene que la candidata debe ser Trinidad Jiménez a partir de una encuesta realizada en el mes de mayo. A Gómez le molesta que su partido tome decisiones en base a estudios sociológicos y reclama protagonismo.
Aunque posiblemente tenga los días contados, incluso puede que precisamente por ello, Tomás Gómez ha recordado que hasta el propio Zapatero era un desconocido en las encuestas cuando se presentó en el año 2000 a la Secretaría General del PSOE. ¡Toma ya!
Las verdades ofenden y esta es una de ellas, como que nadie daba un duro por Zapatero en aquel Congreso del PSOE y luego llegó a presidente del Gobierno. Tomás Gómez lo recuerda ahora para que su propio partido tenga un poquito de humildad y respete los procedimientos internos.