POR QUé EL ISLAM (Amanda Figueras, Actualidad)

Mi vida como mujer, musulmana y europea

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Por qué el islam

Autor: Amanda Figueras

Editorial: Península Realidad

Género: Actualidad

Páginas: 216

Precio: 15,90

Rechazando el adjetivo de “conversa”, Amanda Figueras explica en su primer libro su experiencia al “abrazar el islam” y las muchas dificultades que encontró en el entorno occidental.

“Antes de decidir abrazar el islam, disponía del mismo conocimiento sobre él que cualquier ciudadano medio, es decir, poco y malo” dice al comienzo de la obra. En el capítulo uno hace un breve resumen de todo el conocimiento que tenía previo a su encuentro con Allah.“Todo aquello chocaba con mis prejuicios” admite cuando comenzó a investigar más a fondo sobre el islam.

En este primer capítulo también cuenta que estuvo buscando algo en lo que creer, algo que resolviera alguna de sus dudas existenciales. Fue así, que se informó sobre el cristianismo, el budismo, el judaísmo pero, manifiesta: “pasé mi adolescencia y juventud buscando una llamada de fe”. Por eso dice que “fue un proceso largo en el que siempre me quedará camino por recorrer”. “¿Cómo decir que soy musulmana(...) fue toda una lucha conmigo misma y mis prejuicios”. “Porque en España no es tanto que no guste el islam, sino que no gusta lo diferente...a menos que tenga dinero o esté de moda.”

Inserta también declaraciones de conocidos que profesan esta misma religión: “he encontrado respuestas a todas mis preguntas, el islam me da tranquilidad, me ayuda a comprender este mundo tantas veces cruel y desgarrador. El islam es bello, aunque un gran desconocido. No es verdad que el islam discrimine a las mujeres, me ha dado mi lugar en el mundo y soy mucho más feliz” recoge las palabras de una amiga que profesa esta misma religión.

Hay una frase del libro, que resume lo que ella quiere enseñar. Cuando salió en la portada de El Mundo en 2015 hablando de su conversión al islam, recibió un correo de un cristiano que decía: “Allah ha hecho un gran fichaje contigo y, por tanto, Dios también.” Esta persona anónima no le juzga, no le insulta, no le prejuzga por la religión que practica. Y ante todo, la respeta. Esto es algo que Figueras critica continuamente (no sin razón) en el libro.

“En los medios de comunicación solo se habla del islam para contar algo negativo, y si la noticia en cuestión pudiera ser considerada como positiva, entonces se obvia el dato religioso” dice tan solo unas líneas más abajo. 

Es un testimonio, pero con una crítica continua a la actitud de los occidentales frente a los musulmanes. Aunque también hay autocrítica: “la batalla para hacer entender esto no sólo debe plantearse ante los no musulmanes, pues en la comunidad islámica también hay mucho patriarcado que eliminar”.

“Mujer, musulmana y feminista” dice el título del capítulo 4. Un tema que no podía faltar.
Aquí desarrolla la idea real de la mujer musulmana e independiente, y combate el pensamiento de Nawal El Saadawi o Jorge Bustos entre algunos otros. “Somos sumisas -y estamos orgullosas de serlo-, pero no a los hombres, sino a Allah” dice al principio de la obra.

Para hacer razonar más al lector, Amanda Figueras inserta más opiniones ajenas que propia, con documentos que justifiquen cada palabra. En este capítulo sí se echa en falta una mayor profundización del tema de la imposición del velo en las mujeres, como sucede en Irán, pues es el repetitivo argumento con el que algunos occidentales rebaten a las mujeres que deciden ponérselo.

En el siguiente capitulo narra varios ejemplos de mujeres que decidieron llevar el velo, y por unas causas u otras, tuvieron enfrentamientos con sus respectivas empresas.

Finalizando con el tema del terrorismo (que no terrorismo islámico ni terrorismo yihadista), Amanda Figueras deja claro la separación (incluso me atrevo a decir oposición) de las palabras terrorismo e islámico.

Incluyendo un fragmento de un vídeo titulado Advertencia sobre grupo del ISIS, de Isa García, Figueras desarrolla varias ideas sobre el tema. “Efectivamente hay de todo. Hay trastornados, terroristas que se dicen musulmanes y que utilizan pasajes del Corán para justificar sus acciones” dice la periodista.

El libro no pretende imponer una religión. Amanda Figueras no exige que creas en Allah, ni que “abraces el islam”, como ella dice. Escribe su gran cambio, su “tornado”, su verdadero yo. Y quizás, mostrándose a sí misma, dando otra perspectiva de lo que se conoce en Occidente del Islam, el lector encuentre alguna respuesta y se desprenda de los tantos de prejuicios que envenenan la mente.

“Ojalá entre todas y todos consigamos un mundo mejor” finaliza el libro.

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