IRRESISTIBLE (Adam Alter, Ensayo)

¿Quién nos ha convertido en yonquis tecnológicos?

Imprimir este artículoImprimir Enviar este artículoEnviar Comentar este artículoComentar

Irresistible

Autor: Adam Alter

Editorial: Paidós

Género: Ensayo

Páginas: 263 páginas

Precio: 24€

¿Es usted adicto? A lo que sea. Al alcohol, a las drogas, al sexo o incluso a esa sustancia que segrega el cerebro cuando está eufórico. Relojes que indican los pasos dados durante el día. Juegos online sin descansos y en donde los jugadores encuentran un segundo hogar. Redes sociales llenas de falsedad, números de `me gusta´ y vídeos con un número de visitas determinado para triunfar.

Ya se aprecia en cualquier entorno, en donde una persona con problemas encuentra paz y algo de orden en el videojuego de moda. O en donde los niños abandonan sus juguetes porque sus amigos han conseguido un teléfono móvil de última generación y se sienten apartados. 

“En sí misma la tecnología no es mala” afirma Alter en el prólogo. Lo que ocurre es que se hace excesivo uso de ella, y en la mayoría de los casos (por no decir todos) se llega a cambiar un par de mensajes por una buena conversación cara a cara mientras se toma una cerveza fría.

Podría decirse que somos personas diferentes en el ámbito de internet, pues tenemos la opción de cambiar algo que no nos gusta de nosotros mismos. Esto lo vemos; por ejemplo, en la última película de  Álex de la Iglesia, Perfectos desconocidos, en donde cada personaje parece vivir dos vidas completamente diferentes; la real, y la que muestran por internet. O en las mismas redes sociales, donde lo único que importa es el número de `me gusta´.

En cada capítulo, Adam Alter resuelve un tema y una cuestión relacionados con la adicción del comportamiento. Con ejemplos reales y testimonios de analistas y víctimas de esta adicción, Alter desarrolla cada respuesta muy cuidadosa y de manera clara para aquellos que no teníamos ningún tipo de conocimiento sobre el tema.

En uno de los primeros capítulos, por ejemplo, Alter habla del adicto que todos llevamos dentro. Para desarrollar esta idea, cuenta que durante la Guerra de Vietnam los soldados estadounidenses, a la espera de órdenes, buscaban cualquier actividad que les sacara del aburrimiento.

Fue así, que algunos de ellos recurrieron a la heroína, que por ese entonces y en la zona, se vendía a bajo precio. Lo increíble de este caso es que cuando se desintoxicaron y volvieron a casa, el 95 por ciento de ellos ni pensó en volver a inyectarse, dato muy extraño en los adicticos a las sustancias. Esto se debió a que salieron de su `zona del crimen´. Alter explica que aquellos que no salen de la zona donde se volvieron adictos “en su vida no cambia nada, salvo el hecho de que en lugar de someterse a la adicción, se resisten a ella cada día.” Todo ello, al finalizar el capítulo, lo traslada a un adicto al juego World of Warcraft que no salió de su zona de adicción.

En el mismo prólogo cuenta que Steve Jobs y otros creadores de grandes imperios tecnológicos tienen políticas muy restrictivas en sus hogares con respecto al uso de sus aparatos, pues saben cómo puede perjudicar a las personas si no se tiene un uso controlado de la tecnología. Y este es otro de los temas tratados en un capítulo del libro, el atajar las adicciones desde la cuna. “Hoy en día, los niños de entre ocho y dieciocho años de edad pasan, de media, una tercera parte de su vida durmiendo, otra tercera parte en el colegio, y otra tercera parte absortos en los nuevos medios, desde smartphones a tabletas, pasando por televisores o portátiles. Dedican más tiempo a comunicarse mediante pantallas que con otras personas directamente, cara a cara.”

Es así, que la alarmante cifra de un 80 por ciento de los adolescentes que consultan cada hora su teléfono. Los empleados de una empresa suelen consultar su correo una media de 36 veces por hora media. O incluso que el 46 por ciento de personas afirman que son incapaces de vivir sin su smartphone. “En diez años, cuando todos tengamos nuestras propias gafas de realidad virtual ¿qué nos mantendrá anclados al mundo real?”

Llevándolo al ejemplo más simple llevado al límite, encontramos la película de Disney WALL-E (2008) donde los humanos, perezosos y obesos de no moverse, tienen como único contacto con la vida, una pantalla en sus sillas móviles.

“No sabemos exactamente cómo será el mundo de aquí a diez años” intenta tranquilizar Alter “pero si nos tomamos la última década como referencia, nada nos hace pensar que la historia ha terminado hoy.”

Tampoco dice que la solución sea abandonar por completo la tecnología, como quizás da a entender en los primeros siete capítulos. Alter propone como solución diseñar la tecnología de manera más cuidadosa, procurando impedir que las personas caigan en la adicción a la tecnología.

“La mitad del mundo desarrollado es adicto a algo y, para la mayoría, ese algo es un comportamiento. Estamos enganchados a los móviles, y al correo y a los videojuegos, y a la televisión, y al trabajo, y a las compras, y al ejercicio, y a la larga lista de experiencias (…) Antes hablábamos más entre nosotros, todo era más sencillo.

Lo que hace destacar este libro del resto del mismo estilo, es que Adam Alter no puede considerarse un tecnófobo. Sin llegar a ser científico del todo, pero sí incluyendo estadísticas y análisis del comportamiento con rigor científico, lo que hace diferente a este ensayo. La obra va creando un retrato de nuestro tiempo en donde todos somos vulnerables seres atraídos al entorno digital en busca de algo que nos distraiga.

Este maravilloso ensayo de fácil lectura explica (sin equivocarse), a un nivel menos tétrico que Black Mirror, la adicción a las pantallas en negro que te atrapan apretando simplemente un botón.  Lo que casi nadie entiende, es que “sin las pantallas, conectaríamos cara a cara y eso nos haría más felices de lo que el brillo de las pantallas podrá jamás.”

Novedades | Más Libros
Síguenos en Facebook y Twitter
© 1997-2018 AGD y LaSemana.es
¿Quiénes somos? | Contratar publicidad