Pirandello, como Dalí o De Chirico, y al contrario que sus contemporáneos, se aleja de la idealización y de la verdad estricta. En sus obras, y muy particularmente en Cuentos para un año, humor y fantasía son los elementos claves para mostrar la realidad. En los límites entre la ficción y la realidad el ser humano es su piedra angular. Piedra que contextualiza siempre en las contradicciones a las que se expone el ser humano, que afronta con un toque de humor trágico-cómico.
En sus historias Pirandello nos habla de Sicilia, su ciudad natal, a la que dedicó gran parte de su vida en el estudio de sus diferentes dialectos. Otra gran parte de su vida la ocupan la novela y el teatro. En la primera destacada con El difunto Matias Pascal (1904), novela clave en la que se encuentran las claves de su novela dramática; y en el segundo Pirandello es reconocido como un antecedente del "teatro absurdo", caracterizado por su peculiar construcción de la pieza teatral, la complejidad de sus personajes y sus recursos escénicos.