Si algo tienen en común las tres religiones monoteístas más importantes del mundo es una ciudad. Una ciudad ya no solamente importante por la convivencia de estas tres religiones, si no de la unión de políticos y culturas. Jerusalén siempre ha sido importante en la historia de la humanidad y esto es lo que pretende Simón Sebaj Montefiore en este ensayo, dónde recoge en setecientas páginas una historia de 3.000 años de una gran ciudad.
Con un estilo nada recargado, este autor sorprende al lector sumergiéndole en un mundo multicultural. Nos lo muestra en torno a muchos niveles, desde el puramente religioso hasta el político, pues también personas tan importantes en la historia como Wiston Churchill han paseado por estas calles.
Un muy buen libro histórico es lo que ofrece Montefiore al lector. A nadie le parecerá indiferente la historia de una ciudad que ha marcado, para bien o para mal, las bases de nuestra actual sociedad.