Gabriel Sánchez es doctor en Ciencias de la Información. Actualmente es profesor en la Universidad Francisco de Vitoria de Madrid, entre muchas otras actividades docentes. Ha escrito Claves para elaborar la información en radio y televisión y es coautor del libro España en portada.
En el artículo 20 de la Constitución Española, se reconoce el derecho a la libertad de expresión e información. Todo ciudadano, independientemente de cuál sea su profesión, tiene el derecho a manifestar libremente sus ideas y opiniones, pudiendo comunicar y recibir información veraz por cualquier medio de difusión.
Este artículo tan importante para el ciudadano de a pie, aún lo es más para el periodista. Sin embargo, que la Constitución proteja estos derechos fundamentales es insuficiente en nuestro país, tal y como descubre este libro.
España es el único país europeo en el que todavía es amenazada la libertad de expresión. La ONG Reporteros sin Fronteras realiza anualmente un estudio sobre depredadores de la libertad de expresión y nuestro país aparece en los puestos más humillantes.
Con el inicio de la Transición Democrática comenzaron las amenazas y atentados hacia los medios de comunicación. Esta etapa histórica dejó atrás un régimen dictatorial que privaba de toda libertad de expresión, entre muchos otros aspectos. Los españoles creían en el cambio hacia la democracia y hacia la libertad. Sin embargo, los grupos de ultraderecha, los GRAPO y ETA, tomaron el camino de la opresión y el terrorismo para acallar aquello que creían crítico con su causa. Desde ese momento, los medios de comunicación eran las víctimas de sus objetivos.
Como dice el autor, "los terroristas nunca han querido detractores ni siquiera indiferentes mudos a sus acciones. Su fanatismo sólo permite aceptar adeptos incondicionales que defiendan su fin".
Los grupos ultraderechistas y de extrema izquierda fueron erradicados durante la transición. Sólo ETA mantuvo sus amenazas contra la prensa, a la que han acosado de forma permanente. Esta ha sido una realidad escondida en el País Vasco y en el resto de España.
El miedo a represalias impidió, en muchas ocasiones, la denuncia de esta trágica y vergonzosa situación. El asesinato del periodista José Luis López de Lacalle provocó que esta realidad oculta traspasara las fronteras nacionales.
El libro relata los atentados terroristas que han costado víctimas mortales y han dejado secuelas físicas y psicológicas a buen números de informadores. También descubre el afán de superación de las víctimas y la voluntad que han demostrado para vencer al miedo.
Todos los afectados y sus familias se vieron obligados a convivir con el terror. Pintadas amenazantes en sus casas y dianas dibujadas en sus telefonillos, anticipaban día tras día su propia muerte. Aun así, cada mañana se dirigían a sus puestos de trabajo, sin saber qué les depararía el destino.
Los medios de comunicación informan cada día de la actualidad y denuncian aquello que atenta contra la sociedad. El periodismo proporciona datos para que los ciudadanos formen sus opiniones y juicios. En definitiva, guía a los españoles hacia el camino de la libertad.
Es incomprensible que se arremeta contra los que ejercen la crítica sobre la represión y sobre los que denuncian los peligros para la sociedad española. No hay que olvidar que ETA es una minoría. Por ello, todos los españoles confían en erradicar a estos depredadores de la libertad de expresión, de opinión y de información, afianzando de este modo, la verdadera Libertad.