EL MAR NOS MIRA DE LEJOS (Manuel Muñoz Rivas, XXII)

Las arenas del tiempo

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El mar nos mira de lejos

Director: Manuel Muñoz Rivas

Actores: Manuel Muñoz Rivas

Género: Documental

Duración: 93 min.

País: España

Año: XXII

El primer documental dirigido por el  sevillano Manuel Muñoz Rivas relata el modo de vida de los habitantes que pueblan la reserva de Doñana. Graduado de la Escuela Internacional de Cine y Televisión en San Antonio de los Baños, Cuba, Manuel Muñoz también forma parte del mérito de las tramas abiertas de las películas de Eloy Enciso y Mauro Herce, pero esta es nuestra primera oportunidad de ver sus habilidades de director.

El mar nos mira de lejos, trata sobre las ruinas de una civilización inventada, pero también un modo de vida desconocido por muchos. Este largometraje  nació con la fascinación de Muños Rivas por un ambiente particular, con un lugar y la gente que vive allí. Está tan absorto en este mundo y su forma de vida que atrae a la audiencia detrás de él. En este documental  nos encontramos en un mundo azotado por el viento, envuelto en el silencio y la soledad.

Las escenas del mar fueron grabadas durante diez semanas, primero a principios de verano y luego en invierno, lo que muestra el cambio entre las estaciones y el clima y los cambios correspondientes en el paisaje. En el verano, las playas están llenas de turistas, mientras que en los meses más fríos estas dunas costeras se vuelven tan vacías como un desierto.

Al mismo tiempo, las voces en off y las fotografías en blanco y negro nos llevan de vuelta a una búsqueda fallida que, hace mucho tiempo, trajo un grupo de exploradores en busca de civilizaciones perdidas, un continente desaparecido, tal vez. Todas las imágenes dan una sensación que la tierra contiene una magia enigmática y romántica.

Con todas estas sensaciones el espectador se pude dar cuenta que el paso del tiempo es uno de los temas centrales del documental. El tiempo también está representado en las dunas vivientes que se mueven al ritmo de la brisa; en el embarazo del único personaje femenino que aparece en la pantalla, y en la forma en que la imagen actual de una torre abandonada se superpone a su propio reflejo, capturado en una vieja fotografía en blanco y negro.

Pero a pesar de que el tiempo es el protagoniza, esto no se refiere al el tiempo del reloj, que significa poco en esta franja de tierra. La tierra esta habitada por hombres a quienes el director observa con respeto, con una gran cantidad de afecto y algo cercano a la admiración. Viven más allá del alcance de cualquier sistema: libre, autogobernante y, a diferencia de los turistas o peregrinos que llegan esporádicamente a la playa,  todos ellos bajo la mirada tolerante del mar. Se puede decir que los hombres que habitan en la tierra son  igual que el océano, siguen sus propios ciclos de vida, evitando cualquier cosa que pueda atarlos.

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