Internacional  La Semana que vivimos - Del 8 al 14 de marzo de 1999 - Número 101  

Lafontaine abandona por sorpresa la política alemana


Lafontaine discrepaba con Schröder en el enfoque político del SPD

Jorge Galián López.- Oskar Lafontaine ha decidido dedicarse a la familia y ha dimitido de todos sus puestos como político. Esta resolución, que tiene que ver con las constantes divergencias que mantenía con el canciller, Gerhard Schröder, sume al SPD en su primera crisis de gobierno. Schröder le sustituirá como presidente del partido mientras Hans Eichel lo hará como ministro de Hacienda.

Desde que fue elegido en noviembre de 1995 como presidente del SPD, Lafontaine supo recomponer el partido y conducirlo a una victoria que se resistió durante 16 años. Su decisión de dimitir el pasado 11 de marzo resultó sorprendente tanto por imprevista como por el breve periodo de tiempo que llevaban en el poder, apenas cinco meses.
Pese a resultar imprescindible para el SPD en las últimas elecciones, Lafontaine mantenía constantes diferencias con Schröder y los empresarios alemanes. Sus diferentes posturas sobre la reforma fiscal y el abandono de la energía nuclear, entre otras muchas cosas, les llevó a un enfrentamiento directo. Y como Schröder más que acercarse a los postulados izquierdistas de Lafontaine dirigía su política al centro, quien ha cedido ha sido Lafontaine, que ha dejado la presidencia del SPD, la cartera de Hacienda y su escaño parlamentario.
El canciller federal alemán, Gerhard Schröder, ha asumido provisionalmente hasta el congreso extraordinario del 12 de abril la dirección de los socialdemócratas. Schröder aseguró que no habrá cambios ni de personas, ni de política, ni de aliados. El puesto de ministro de Hacienda lo ocupará Hans Eichel, una persona eficaz y discreta.
[11-3-1999]


Los combates persisten en Kosovo a pocos días de
la semana decisiva para las negociaciones de paz

Txema García.- La nueva ronda de negociaciones para la paz de Kosovo se desarrolla durante la presente semana en el Centro de conferencias Internacionales de París. Es la última oportunidad para la paz; la mayoría de los ministros de Asuntos Exteriores que se reunieron el pasado fin de semana en Reinhartshusen así lo piensan y no son partidarios de que el acuerdo entre albano-kosovares y serbios se demore más allá del jueves 18. La negociación se presenta más imprevisible que nunca ya que la postura serbia sigue igual de firme que cuando ambas delegaciones se despidieron hace 15 días en Rambouillet y los combates se han recrudecido y han provocado numerosos muertos y heridos durante la semana pasada.
La delegación albano-kosovar viaja a París dispuesta a firmar el texto. Ese fue el mensaje transmitido por la cúpula del ELK al mediador norteamericano, Cristopher Hill, durante la semana pasada. Entre la representación kosovar en París se encuentran los tres dirigentes del ELK sobre los cuales el gobierno de Belgrado lanzó una orden de búsqueda y captura acusados de terrorismo en los últimos días. Sin embargo, el presidente serbio, Slobodan Milosevic, sigue dispuesto a no permitir el despliegue de tropas extranjeras en suelo yugoslavo para verificar el cumplimiento de los acuerdos de paz que se firmasen. Para la OTAN y la delegación kosovar este punto es innegociable y para Milosevic inaceptable. Así se lo comunicó al ministro ruso de Exteriores, Igor Ivanov, tras su visita a Belgrado. Según Ivanov, Belgrado reiteró definitivamente su negativa al despliegue militar para una solución que sólo puede ser política.
Mientras tanto, los combates se recrudecieron en vísperas del fin de semana. Tres atentados acabaron con la vida de 6 personas e hirieron a 66 más en las explosiones que se registraron en las localidades kosovares de Podujevo y Kosovska Mitrovica. Dos de las explosiones se produjeron en mercados muy concurridos. Por otra parte, se produjeron combates en la zona de Vucitrn, Kaçanik y Jeskovo que dejaron un balance de siete miembros albaneses y un soldado serbio muertos.


Poplasen amenaza con las armas y no acata su destitución

Txema García.- El presidente serbobosnio, Nikola Poplasen, destituido el viernes 5 por el mediador internacional para Bosnia, acusado de obstaculizar los Acuerdos de Dayton, amenazó la semana pasada "al que no entienda sus argumentos democráticos" con usar la armas "para hacerle comprender". El Parlamento serbobosnio rechazó tanto la destitución de Poplasen como el arbitraje sobre Brcko. La decisión del juez internacional, Robert Owen, de convertir el estratégico puerto fluvial de Brcko en distrito neutral regido por serbios y musulmano-croatas, bajo supervisión internacional, provocó las protestas de los serbobosnios.
Westendorp anunció que puede producirse una intervención policial, compuesta por tropas de la SFOR, para hacer cumplir la destitución de Poplasen. Brcko ya estuvo a punto de romper los acuerdos de paz de Dayton en 1995 y se pospuso su solución. Para los serbobosnios la decisión de Owen supondría romper el único lazo entre los territorios oriental y occidental de la república Serbia de Bosnia, cuyas partes gravitarían entorno a Croacia y a Yugoslavia. El Parlamento serbobosnio pidió al Grupo de Contacto que reconsideré la decisión atendiendo a los documentos de Dayton.


Guinea celebra elecciones con grandes irregularidades

Fernando Martínez.- Para la oposición guineana, parece claro que el partido de Teodoro Obiang, el Partido Democrático de Guinea Ecuatorial (PDGE), que está en el poder, ha cometido irregularidades en las elecciones celebradas el pasado día 7 de marzo. Estas supuestas manipulaciones se realizaron sobre todo en la zona continental de Guinea, donde la Convergencia Para la Democracia Social (CPDS) y la Unión Popular (UP) tienen más simpatizantes. Según el líder del CDPS, Plácido Micó, "el gobierno guineano no cree en los mecanismos democráticos para decidir el futuro del país". Sin embargo, el presidente de la Junta Electoral Nacional (JEN), Clemente Engonga, afirma que las irregularidades son "casos aislados", y ha anunciado una participación en las urnas del 99% de los votantes, a pesar de que la oposición afirmase que al menos el 40% del electorado no podría votar porque no se le había entregado aún el carnet de censo.
El CPDS y el UP se han quejado de que los interventores de sus partidos no han podido participar, ya que o no eran aceptados o eran echados de los colegios electorales a punta de pistola. Además, Micó apostilló que en los colegios se daban factores que obligaban al votante a llevar a cabo el voto público. Además, manifestaciones de celebración en en Malabo, capital de Guinea, a favor de Teodoro Obiang que anunciaban su victoria, son muestra, según Micó, de un "pucherazo descarado". Para la oposición guineana, ni siquiera los observadores internacionales han garantizado unas elecciones justas. A pesar de que los resultados electorales deberían haber sido publicados ya, no se conocen aún los escrutinios al cierre de esta edición, aunque todo apunta a una victoria del PDGE y de Teodoro Obiang.
[8-3-1999]


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Última actualización: Domingo, 14 de marzo de 1999