Uno de los factores que, quizás, impiden que un país avance es la violencia. En las últimas semanas, se está dando mayor cobertura periodística a la violencia extrema que vive Venezuela, de cara a las elecciones que se celebrarán el próximo mes de septiembre, para la designación del nuevo Congreso venezolano. Si a esto le sumamos la incompetencia de un gobierno reaccionario a aceptar sus faltas, pues la cosa se agrava más, ya que, no solo se queda plasmada la falta de medidas asertivas sobre este tema; sino también, la virulenta reacción que censura todo lo que suene a crítica.
Creo que quedan muchas cosas por hacer y mejorar en un país cuando se cometen "19.133 asesinatos y 16.917 secuestros" solo en 2009, según la "Encuesta Nacional de Victimización y Percepción de la Seguridad Ciudadana", realizada por el Instituto Nacional de Estadística (INE) de Venezuela. Con 52 asesinatos al día y 2 víctimas cada hora, son datos que cada podríamos analizar para sacar conclusiones sobre la magnitud de dicha situación en este país.
Pese a las cifras incuestionables y los señalamientos en los que Venezuela resulta más violenta que la misma Iraq, en la actualidad; es que existen grupos armados en las zonas urbanas más pobres del país, controlando los destinos de quienes allí viven, y la posible presencia de grupos armados colombianos en zona fronteriza venezolana; el gobierno de este país, sigue fiel a sus acciones y ha preferido censurar en los medios de comunicación nacional la publicación de imágenes relacionadas con la violencia vivida en el país, durante un mes (casualmente lo que dura la citada campaña electoral), apelando al impacto causado en los niños y adolescentes de este tipo de imágenes. También dirigentes chavistas han llegado a señalar que ¨el aumento de los altos índices de violencia en el país se debe a un “plan político” dirigido por Estados Unidos para “desestabilizar” el proceso socialista que desde hace 11 años lidera el presidente Hugo Chávez¨.
Quien conoce Venezuela y ha estado en contacto con su realidad en los últimos 15 años, sabe que el problema de la violencia ha venido aumentando, sin que exista un gobierno que lo haya aplicado siquiera. Pero también es cierto que, los últimos 10 años del Gobierno de H. Chávez, los índices delictivos (asesinatos, secuestros exprés, entre otros), han significado para este país la pérdida de 123.091 personas a causa de homicidios, con un aumento de poco más del 300% de las cifras que en 1998 se tenían de asesinados (4.550 personas). Todo este cúmulo de cifras escalofriantes se traducen en urbanizaciones acuarteladas con vigilancia privada, familias auto-secuestradas en sus hogares, y un contexto en el que ¨salir a trabajar o estar en la calle¨ resulta casi una experiencia de fe.
Un país no puede avanzar si sus ciudadanos no tienen tranquilidad para ejercer su derecho más básico: la vida.
El gobierno de Chávez, parece estar más preocupado en buscar culpables que asumir su responsabilidad, en que el venezolano viva como lo hace en la actualidad: entre rejas, garitas de vigilancia y demás mecanismos de seguridad.
Venezuela no es segura, ni el gobierno ayuda a mejorar esta condición. Para resolver este flagelo, no se necesita un gobierno intolerante a las críticas, sino uno capaz de entender que la justicia social, no solo es un tema electoral, sino que requiere sumar actores sociales y proponer medidas concretas para el desarme social, la reducción de la pobreza, la supresión del Estado paternalista, y el fortalecimiento de las instituciones, que ayuden al delineo de políticas públicas que pongan los derechos frente a los intereses políticos. Hasta que esto no se logre, Venezuela seguirá siendo lo más parecido a un pueblo del Oeste, lleno de forajidos, sin ley y donde sus habitantes tratan de vivir tomándose la justicia por su mano.
Elías Said
Doctor en Periodismo por la UCM
Profesor universitario y experto en Comunicación
Investigador, consultor y SMAC con más de 10 años de experiencia profesional