VICENTE DEL BOSQUE, SELECCIONADOR DE FÚTBOL

"Sueño con ser campeones del mundo"

Vicente del Bosque nos espera en la sede de la Federación Española de Fútbol. Hace un cuarto de siglo que dejó de ser jugador. Pese a que durante aquella etapa ganó grandes cosas con el Real Madrid, se hizo verdaderamente importante y notorio sentado en un banquillo. Tras su imponente apariencia, se descubre un hombre humilde y comprometido con lo que hace. Cree en un fútbol ejemplarmente sencillo, donde la ética debe estar por encima de la competición. Su no renovación después de aquel título de liga con el Real Madrid le supuso un zarpazo que le dejó gravemente herido. Se levantó, curó la cicatriz y se hizo más fuerte. Su ilusión, no lo ocultó jamás, era terminar su carrera como seleccionador nacional. Ahora su meta es pintar de rojo el firmamento de todo el mundo.

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Vicente del Bosque, delante de una foto de los jugadores que ganaron la Eurocopa 2008
El deporte es su día a día, ¿si no se hubiera dedicado al fútbol, qué le hubiera gustado hacer?
No lo sé. Seguramente hubiera sido maestro. Empecé Magisterio y supongo que hubiera encauzado mi vida por ahí. Tampoco me ha dado mucho tiempo a pensarlo, con 17 años me vine a Madrid. Mi lugar estaba en el fútbol y no podía dejar pasar mi oportunidad.

¿Contó en todo momento con el apoyo de sus padres?
Sí, siempre. Para ellos era una aventura el venirme a Madrid y abandonar Salamanca. En 1967, venirme yo solo suponía una auténtica aventura. Tanto para ellos como para mí, pero me apoyaron en todo momento.

¿Su ídolo de niño?
Eran tres, Pirri, Groso y Velázquez. Consiguieron la copa de Europa del 66 y juntos formaban el jugador perfecto.

¿Su partido más importante como jugador?
La final de la Copa de Europa que jugamos contra el Liverpool y perdimos en París. También cada vez que he vestido la camiseta de la Selección española. No soy de recordar grandes partidos, sino más bien de recordar toda una trayectoria.

¿Le han expulsado muchas veces?
En Europa, una contra el Hamburgo, por pegar un puñetazo. ¡Bah! Un puñetazo nada; y otra vez contra el Español. Una vez en España y otra vez fuera.

¿Qué le llevó a ser entrenador?
En mis últimos años como jugador había muchos entrenadores que nos animaban a ello. Mi futuro y mi profesión estaban en este deporte. Había ganado dinero pero no para vivir toda la vida, tenía que seguir trabajando. Muchos de mis compañeros también decidieron dedicarse a lo mismo, ya que nuestros entrenadores nos entusiasmaron con la idea.

La vida de un entrenador es muy larga, ¿desearía volver a entrenar al Real Madrid?
Creo que no. Es una época pasada en mi vida, de la que estoy enormemente orgulloso. Creo que no hay marcha atrás.

¿Suele encajar bien los golpes mediáticos?
Me gusta escuchar y oír todo lo que se dice. Te pueden aportar cosas. No te puedes creer que eres el ombligo del mundo.

¿En algún momento se ha sentido solo?
El único mal momento que hemos pasado fue en Turquía, en el Besiktas. Fue una experiencia extraordinariamente positiva y no me encontré solo. Estábamos en un país extraño pero siempre he tenido gente a mi lado, primero la familia y segundo los entrenadores con los que viajé. Nos apoyamos mutuamente.


Del Bosque posa para la entrevista ante la pizarra con la que explica la estrategia a los jugadores
MOMENTOS DIFÍCILES

Las competiciones no siempre las gana el que más lo merece. A veces la pelota no quiere entrar. ¿Cómo se levanta un colectivo de jugadores ante esta situación?
Un deportista tiene que saber revolverse ante un resultado adverso, no puede conformarse, hay que revelarse y cada partido debe ser una prueba más de que hay que intentar ganar. No puedes estar mirando para atrás, se haya ganado o se haya perdido.

Los entrenadores son una pieza clave en el mundo del fútbol y, sin embargo, Messi cobra más que Guardiola...
Son las cuestiones del fútbol. A mí me ha pasado cuando estaba en el Real Madrid y hay que aceptarlo. Digamos que es una de las singularidades que tiene esta empresa en relación a otras en las que hay una relación más directa entre lo que se gana y la responsabilidad. Hay singularidades dentro del futbol que no tienen comparación con nada.

¿Qué supone para usted dirigir a la Selección de su país?
Es un honor. Una vez que ya has estado en el Real Madrid y que terminas no es fácil irte a otro lado. Yo tampoco tenía pensamiento de ser entrenador profesional, mis pasos iban encaminados al fútbol aficionado de base, pero la situación de la vida ha cambiado. Ahora ya no creo que vuelva a ningún otro club.

¿Tuvo alguna duda antes de aceptar el cargo?
No, no. En aquel momento Fernando Hierro me consulta y me dice que si puede proponerme a la Federación, le dije que sí y estoy encantado de haber venido.

¿Cómo se toma uno la decisión de que tiene que abandonar un club como el Real Madrid habiendo sido campeón de Liga?
Yo ya lo aventuraba, no me pilló de sorpresa. Es algo que tenía por delante mal recorrido y también es verdad que cuando en un club uno termina entrenando al primer equipo el siguiente paso casi siempre es salir. Lo único que normalmente uno se suele ir cuando fracasa y en mi caso se hizo con el respeto de la gente.

¿La mejor victoria como entrenador?
Haber ganado las copas de Europa.

¿La derrota más amarga?
Un día en Belgrado. Habíamos ganado en el Bernabéu 2-0, jugamos contra la Estrella Roja y perdimos en los penaltis. Sería también porque era más joven y aquello nos dolió mucho, fue un impacto para todos.

¿Su equipo de corazón?
Yo de pequeño era del Athletic de Bilbao, además de ser del Salamanca. Luego con 17 años cuando llegué a Madrid y al estar tantos años en el Real Madrid, es obvio del equipo que es mi corazón.

Su imagen es la de un entrenador que difícilmente pierde la compostura, ¿con los jugadores su imagen es así o a veces hay que dar un puñetazo en la mesa?
Generalmente no me altero, quiero decir, no me muestro muy agresivo. No suelo dar voces porque no creo en ello, creo más en convencer que en la autoridad por la autoridad. Por supuesto que me cabreo y tengo mis momentos malos pero intento comportarme en todo momento.

¿Hay alguna diferencia entre el Vicente del Bosque de dentro del campo y el de fuera?
No, creo que no. Soy bastante buen padre o intento serlo. No creo que haya mucha diferencia.


Del Bosque dirige uno de los entramientos de la Selección española
¿Es más importante ganar o jugar?
El fútbol profesional y el fútbol aficionado es la búsqueda de un resultado, eso está claro, pero también es muy importante el medio como se consigue.

Muchas personalidades del fútbol pasan del terreno de juego a las revistas del corazón. Sin embargo, es imposible ver a Vicente del Bosque en la revista
Hola

No. Eso normalmente es con jugadores jóvenes, que son estrellas. El mundo del corazón también se aprovecha mucho. Ellos deben aislarse y dedicarse a ser deportistas.

¿Con qué etapa de su vida se queda? ¿Jugador o entrenador?
Jugador, sin ninguna duda. Fue cuando mas disfruté, era joven y tenía la oportunidad de practicar mi deporte favorito y al mismo tiempo ganarme la vida. Lo disfrute hasta el último día.

¿El día más importante de su vida, tanto en lo personal como en lo profesional?
Tengo tres chavales y cada vez que ha nacido uno de ellos ha sido el día más feliz de mi vida. En lo deportivo no me quedo con un día, me quedo con una carrera profesional que emprendí con 17 años en el Real Madrid. Me quedo con todo ese recorrido.

Usted es un “ídolo” de muchos niños, ¿siente que tiene un compromiso con la sociedad?
Intento comportarme bien, no sólo ser la búsqueda de un triunfo, sino trasladar la ética el comportamiento personal.

¿Sus prioridades de aquí en adelante?
Cumplir con mi responsabilidad con mi familia y con el Mundial de 2010.

¿Sus mayores temores?
No cumplir con esta responsabilidad.

¿Ninguno de sus tres hijos quiere ser futbolista?
No. Me gustaría pero no tienen condiciones. (Se ríe)

¿Cuál es el jugador de fútbol que más le ha marcado en el terreno personal?
He tenido compañeros estupendos y, ahora, en la época de entrenador también he conocido personas extraordinarias. Si tengo que decir uno, diría Zidane, por su carisma y por cómo juega al fútbol.

¿En sus ratos libres que le gusta hacer?
Estar con la familia y trastear con el ordenador un rato.

¿Un sueño por cumplir?
Llegar a ser campeones del mundo en 2010. Vamos a ver si somos capaces.

¿Es feliz?
Sí, mucho. Estoy haciendo lo que me gusta, estoy en el mejor sitio que se puede estar en España. Personalmente también; tengo tres chavales y una mujer maravillosa. Tengo una familia que disfruto y que me hace feliz.

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