CARLOS SAURA, DIRECTOR DE CINE

"En España hay muchas películas malas"

Carlos Saura espera en su casa de Collado Mediano, un pueblo de la sierra de Madrid. El frío es intenso. Una calurosa bienvenida por parte de Manuel, hijo de Carlos, y de sus tres perros, nos hace entrar en calor rápidamente. Tras adentrarnos en la finca, se divisa al protagonista de la entrevista. Está en la puerta y saluda con una gran amabilidad. Relajado, lleva indumentaria informal. Cuando entramos en la casa nos pregunta, en tono de broma, cómo hemos conseguido llegar hasta allí. Antes de comenzar nos enseña su lugar de trabajo y las innumerables cámaras que colecciona. Cineasta, fotógrafo, dramaturgo, director de escena, pintor, dibujante y amante del flamenco, a sus 78 años, este oscense tiene una larga trayectoria con innumerables reconocimientos. Sin duda, tiene muchas cosas que contar.

Comentar este artículoComentar Imprimir este artículoImprimir Enviar este artículoEnviar


El prestigioso director de cine Carlos Saura
Usted ha realizado unas 40 películas, ¿por qué no le gusta verlas?
No me gusta verlas, es verdad. Yo creo que una vez que haces las cosas no tienes que estar toda la vida volviéndolas a ver. La vida es un continuo avance en el sentido de que está el presente y está el futuro y yo creo que es mejor proyectarse hacia el futuro que hacia el pasado. No quiero decir que de vez en cuando no me guste hablar de mis películas, que puedo hablar de ellas, pero trato de no verlas.

¿Qué películas está más orgulloso de haber realizado?
No estoy orgulloso de ninguna. Si las he hecho es porque he tenido la suerte de hacer las películas que yo quería hacer y no me han impuesto nada. Son una parte de mi vida y ahí están, pero una más que otra no porque si una me gustara mas que otra sería por razones sentimentales. No tiene que ver el éxito de las películas con la impartancia que tienen para mí.

¿Está al tanto del cine actual?
Siempre con retraso. Yo no voy al cine hace muchos años, veo las películas en mi casa. Tengo un proyector y mis televisores para verlas. Lo tengo adaptado para tener un cine en casa.

¿Qué le parece la calidad del cine de ahora?
Hay de todo, como en la literatura, la pintura o la música. Hay un cine de entretenimiento, a veces muy bien hecho, y hay un cine más personal, de autor, que se ve cada vez menos, desgraciadamente. También hay muchas películas malas.


Saura, reclinado en su sillón con todos los mandos sobre la mesa
¿Qué importancia tiene para usted la música en el cine?
La mayor parte de las veces, se utiliza regular y a veces mal. Se utiliza en cosas muy obvias. Estamos acostumbrados a escuchar música en escenas de acción, vibrante y rítmica para levantar un poco el espíritu del espectador y hacerle cómplice del montaje que se hace. A mí me gusta cuando la música se emplea poco, pero bien utilizada. En el cine americano es todo lo contrario. Crean continuamente impactos sonoros exagerados. Es una táctica habitual, muy conocida, que debe ser utilizada con talento.

Se declara un gran admirador del flamenco, ¿de dónde le viene?
No me viene de ningún sitio (risas). Mi madre tocaba música clásica. En mi casa nunca hubo interés por el flamenco. Es una de las cosas que por lo que sea, he ido fomentando. Pienso que es un mundo extraordinario y que es muy nuestro, muy español. Tiene el mismo potencial que el jazz por ejemplo.

Usted dijo una vez: “Yo de joven quise ser aviador, bailador y motociclista y la única forma que encontré de disfrutar de todas ellas fue la fotografía”. ¿Por qué?
Yo era como tantos jóvenes que no sabían lo que querían hacer. Me costó decidir mi camino. Quería ser bailaor o correr en carreras de motos pero lo que he hecho con continuidad es la fotografía. A partir de la fotografía he llegado al cine. La fotografía me ha permitido contar historias.


La biblioteca de Saura está repleta de libros, muchos de ellos sobre cine
UNA PASIÓN: FOTÓGRAFO

Es un coleccionista de cámaras. ¿Cuántas tiene y desde cuando?

Las tengo desde hace muy poco, veinte años aproximadamente. Yo siempre he tenido mis máquinas fotográficas profesionales. Esas las he guardado siempre. Pero cuando fui a rodar a Argentina, en Buenos Aires concretamente, entré en tiendas de fotografía y estaban las cámaras a un precio muy asequible. Empecé a comprar cámaras americanas y alemanas. Cuando volví a Madrid me encontré que tenía veinte o treinta cámaras. A partir de ahí cuando viajaba a Inglaterra o a Alemania, por ejemplo, iba a las tiendas de segunda mano y compraba cámaras. Ahora tengo unas seiscientas aproximadamente. Cada vez que hago un viaje, si veo una cámara interesante y tengo el dinero, me la compro. Cada vez es más difícil, porque ahora las cámaras analógicas, sobre todo las antiguas, valen mucho dinero y no es fácil encontrarlas. Ahora trabajo con cámaras digitales.

¿Qué es lo que más le gusta fotografiar?
Yo soy un buen fotógrafo, pero me considero un aficionado, porque un profesional es el que se dedica a una cosa concreta. Te puedes dedicar a los paisajes, a los retratos o a modificar las imágenes y yo la verdad es que hago de todo. Yo quiero divertirme haciendo fotografía y no pasar como un gran fotógrafo. Hago fotografías de mi entorno. En mi familia, cuando saco una cámara, todo el mundo sale corriendo (risas). Mis hijos salen huyendo. La fotografía también me gusta porque es un testigo del tiempo que pasa.

¿Le gusta adaptarse a las nuevas tecnologías o le cuesta?
Estoy totalmente adaptado desde siempre. He sido el primero que he utilizado, en este país, los micrófonos inalámbricos. También he sido de los primeros que ha utilizado las cámaras digitales. Estoy muy al tanto de la tecnología digital. “Flamen-co, flamenco”, que es el último montaje que estoy haciendo y está sin terminar, está hecho con una cámara digital. Me gusta mucho ver cómo va avanzando la imagen, los televisores planos o los ordenadores cada vez más pequeños. Toda esta maquinaria, bien utilizada, nos permite muchas cosas.


Saura posa para la entrevista con indumentaria informal y una ligera sonrisa
AFICIONES EN LA VIDA

¿Le gusta viajar?

Me gusta viajar pero depende de qué viajes. Estoy un poco cansado, porque me he pasado toda la vida de aquí para allá. He estado siempre, o en mi casa encerrado, o cuando he salido de ella ha sido para irme al extranjero, a festivales de cine o a homenajes. Ahora, con la edad me cansa pero antes me decían que tenía que ir a la India, a Tokio o a Colombia y yo estaba encantado. Me gusta mucho, aunque no sea viajar como tal, coger la furgoneta y una cámara y marcharme a recorrer Segovia, Zamora o Extremadura. Lo suelo hacer en un día.

¿Cuáles son los lugares que más le han impre-sionado?
El mundo es una maravilla. Hay ciudades como Venecia o Nueva York donde cada vez que vas, te sorprendes más. Hay paisajes fantásticos en todas partes. España es una especie de cosmos reducido, tenemos de todo pero en pequeño. Es fantástico. Hay muchos paisajes diferentes en poco espacio.

¿Le gusta que le hagan homenajes por su trayectoria profesional?
Por un lado sí. Todos somos vanidosos y yo lo agradezco mucho. Por otra parte es una “tabarra” (risas), porque tienes que aguantar entrevistas o recepciones y esto me aburre más. Pero si las demás personas se acuerdan de ti, tú tienes que estar agradecido.

El pasado 4 de enero cumplió 78 años… ¿tiene algún sueño frustrado que le hubiera gustado realizar?
Sí, me hubiera gustado ser músico (risas). Me hubiera encantado ser compositor. Todo lo que he hecho está muy bien pero siempre me ha faltado eso. A veces he tratado de tocar el piano, pero eso o se aprende o no se aprende. Ahora es muy tarde. Yo obligaría a todos los chavales a conocer el solfeo por una razón muy sencilla, si hay un lenguaje universal, es el de la música.

  • BLOG DE DEPORTES

    Nacho Martínez

    Piqué, tú no eres la víctima

  • Síguenos en Facebook y Twitter
    © 1997-2026 AGD y LaSemana.es
    ¿Quiénes somos? | Contratar publicidad