Deportes  La Semana que vivimos - Del 22 al 28 de enero de 2001 - Número 192  

Agassi y Capriati, los reyes

Borja Gamo.- Estados Unidos dejó claro cuál es la primera potencia tenística. Agassi y Capriati hicieron posible el sueño americano y maravillaron al resto del mundo. Agassi rozó la perfección con un tenis espectacular, propio de él, y por fin renovó una corona de Grand Slam. Capriati resurgió entre las cenizas y dio una verdadera lección de profesionalidad y superación.

Andre Agassi, genio y figura hasta la sepultura. Lo de genio está más que claro, es un mito del tenis, tanto dentro como fuera de la pista. Su simple presencia mueve masas, es una figura del espectáculo, un showman. El paso del tiempo no se hace notar en el tenista, pese a sus 30 años no ha perdido ni un ápice de talento y lo ha demostrado durante el transcurso del Abierto australiano. Carlos Moyà sólo aguantó una ronda, y en cuartos de final cayó contra el francés Sebastien Grosjean. Moyà renunció al torneo de dobles para apurar sus posibilidades y repetir la final que consiguió en 1997, pero se le fundieron los plomos en la siguiente ronda y marchó de vuelta a casa antes de tiempo, en tres mangas (6-1, 6-4 y 6-2).
La final enfrentó al mencionado Agassi con el cabeza de serie número 15, el francés Arnaud Clement. Poco pudo hacer el jugador novel para contrarrestar la furia desatada por el americano. El encuentro se resolvió a favor del sexto favorito al triunfo por un contundente 6-4, 6-2 y 6-2. Clement realizó un excelente torneo, era tan sólo su segunda final como profesional, y supo estar a la altura de las circunstancias, demostrando unos increíbles golpes de fondo. Algo más de trabajo le costó la entrega de premios; el francés, poco acostumbrado a recoger trofeos de esta índole hizo gala de un inocente nerviosismo.
En el panorama femenino, Jennifer Capriati volvió a brillar con luz propia. Es uno de los triunfos más emotivos a lo largo de la era Open. La americana ha tenido que sufrir lo insufrible para hacerse nuevamente con un puesto de honor en la clasificación de la WTA. La final del Abierto de Australia la jugó contra la suiza número uno del mundo, Martina Hingis. Esta ronda suponía todo un logro para Capriati, nunca había conseguido hacerse un hueco en una final de un grande. Pero el coraje y el afán de superación hizo ganar a la ex niña prodigio, campeona olímpica en Barcelona 92. Para Hingis, en cambio, era su quinta final consecutiva, de las cuales, las tres últimas se han saldado con sendas derrotas. Ésta en dos mangas, por 6-1 y 6-3.
El dobles femenino también tuvo sabor americano. La pareja formada por las hermanas Williams se impuso a Davenport y Morariu, séptimas favoritas al triunfo, por 6-2, 4-6 y 6-4. El dobles masculino fue el único rayo de luz para el tenis australiano. Woodbridge, junto al sueco Björkman, cabezas de serie número cuatro, derrotaron al combinado zimbabuo-alemán y decimocuartos favoritos a la victoria por un resultado de 6-1, 5-7, 6-4 y 6-4. El dobles mixto fue a parar a manos del sudafricano Ellis Ferreira y la estadounidense Corina Morariu, cabezas de serie número tres que eliminaron por la vía rápida, 6-1 y 6-3, a la cuarta pareja aspirante a la victoria, compuesta por el australiano Joshua Eagle y la austriaca Barbara Schett.
[28-01-2001]


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