David de Ancos.- La eliminatoria no comenzó nada bien para los intereses de los españoles. Los cuatro capitanes españoles decidieron dejar fuera de la primera jornada de los individuales a Álex Corretja, y apostaron por Juan Carlos Ferrero y Albert Costa para intentar llegar a la jornada del sábado con un dos a cero en el marcador.
Pero en el primer partido Costa no pudo con Hewitt, que se impuso al español después de más de cuatro horas de partido por tres mangas a dos (3-6, 6-1, 2-6, 6-4, 6-4). Así, la victoria de Ferrero era imprescindible para llegar al sábado sin necesidad de jugarlo todo a una carta: al doble, que desde la época de Emilio Sánchez-Vicario y Sergio Casal había sido el punto débil de la selección.
Ferrero salió muy concentrado a la pista del Palau y en ningún momento le pudo la presión. Aguantó bien el tirón inicial de Rafter; a pesar de perder la primera manga en la muerte súbita (desaprovechó una ventaja de cuatro puntos), el joven español sacó de la pista al australiano en el resto de juegos. Con una ventaja de dos mangas a una para el español (6-7, 7-6, 6-2 y 3-1), Rafter decidió retirarse por problemas musculares para reservarse así para la jornada del domingo.
Con el uno a uno se llegaba al doble, un punto que los australianos creían asegurado, pues Woodforde y Stolle son la mejor pareja del mundo. Pero los españoles jugaron un partido memorable y superaron a la pareja australiana. El resultado reflejó fielmente la superioridad en la pista de los jugadores locales. España venció por tres sets a cero (6-4, 6-4 y 6-4). España se adelantaba así en el marcador y cada vez veía más cerca el sueño de ganar la Davis. España tenía dos oportunidades para conseguir el tercer (y definitivo) punto. Todo estaba a favor de la selección anfitriona: el marcador, la pista, la afición... era prácticamente imposible perder esta final.
Y así fue. España no perdió el tiempo y aprovechó su primera oportunidad para acabar con la eliminatoria y alzarse con la preciada ensaladera. Ferrero, que durante todo el fin de semana ha jugado un tenis fantástico, se impuso al número uno australiano por tres mangas a una (6-2, 7-6, 4-6 y 6-4). Al español no le pesó la responsabilidad, a pesar de contar tan sólo con veinte años y de disputar por primera vez una final de estas características, y se impuso con contundencia al tenista australiano. Australia dio por bueno el marcador y acordó con España no jugar el quinto punto. De este modo Corretja, Ferrero, Costa y Balcells han situado a España en la elite del tenis mundial.
[10-12-2000]